¿Por qué se celebra el Día de los Trabajadores el 1 de mayo?

El día 1 de mayo es celebrado en todo el mundo como el Día Internacional de los Trabajadores, una jornada festiva en numerosos países y reivindicativa en algunos de ellos. Cada primero de mayo, millones de trabajadores y obreros se echan a las calles para celebrar los logros conseguidos hasta la fecha y reivindicar una lucha que sigue viva y cuyos objetivos están lejos de haberse cumplido por completo. Aunque las manifestaciones y protestas suelen estar dirigidas por grupos socialistas y anarquistas de diverso cuño, lo cierto es que a ellas se suman personas de muy diversa ideología política. 

¿Qué relación tiene esta fecha con el mundo obrero y su lucha? ¿Desde cuándo es el primer día del mes de mayo una fecha ligada a las reivindicaciones laborales y sindicales?

El origen del 1 de mayo

Su origen data de la década de los años ochenta del siglo XIX, en los Estados Unidos y en concreto en la ciudad de Chicago. La capital del estado de Illinois era por aquel entonces una de las mayores ciudades del país debido a su intensa actividad industrial. Era en consecuencia una de las urbes americanas donde el movimiento obrero y sindical tenía una mayor fuerza.

El presidente de los Estados Unidos Andrew Johnson había aprobado la conocida como ley Ingersoll, una medida que imponía a los empresarios una jornada laboral de un máximo de ocho horas para todos sus trabajadores. Pese a estar aprobada sobre el papel, numerosas empresas hicieron caso omiso de la normativa, y de forma más o menos encubierta continuaron exigiendo a sus obreros jornadas mucho más largas. 

Como consecuencia, el día 1 de mayo se convocó una huelga general que fue secundada en todo el país por decenas de miles de trabajadores. En Chicago las protestas se alargaron varios días debido a la actitud hostil de las autoridades y a la negativa de los empresarios a sentarse a negociar. El día 3 de mayo, durante un enfrentamiento entre huelguistas y esquiroles, la policía disparó sobre la multitud, ocasionando seis muertos y numerosos heridos. 

Esta actitud de las autoridades hizo que varios periodistas se sumaran de forma activa a las protestas. El reportero Adolf Fischer publicó en su periódico un encendido artículo en el que llamaba a los obreros a tomar las armas y luchar contra los opresores, convocando una manifestación masiva para el día siguiente en Haymarket. Cuando llegó el momento de la manifestación, se reunieron en la citada plaza más de veinte mil obreros. En medio de la confusión, un artefacto hizo explosión y mató a un policía. Sus compañeros reaccionaron abriendo fuego una vez más sobre la multitud, causando una treintena de muertos y dando paso a una sangrienta represión de líderes obreros amparada por las autoridades de la ciudad. Muchos de ellos fueron detenidos, torturados y ejecutados de forma sumaria. 

Los mártires de Chicago

En los días que siguieron al enfrentamiento, la prensa conservadora comenzó a exigir la depuración de responsabilidades y que todo el peso de la ley cayera sobre los que habían convocado la manifestación en Haymarket. De los numerosos detenidos que cayeron en manos de la policía en aquellos días, cinco de ellos fueron condenados a muerte tras un juicio que la historiografía posterior ha calificado de farsa plagada de irregularidades. De los cinco, tres eran periodistas, incluyendo a Adolf Fischer, el reportero que había escrito el primer artículo encendiendo a las multitudes. 

El 11 de noviembre de 1887 cuatro de ellos fueron ahorcados. El quinto, Louis Lingg, de tan solo 22 años y carpintero de profesión, se ahorcó en su propia celda antes de aquella fecha. 

Casi de inmediato, el recuerdo de los ejecutados en Chicago y de todos los obreros muertos que les habían precedido se convirtió en un símbolo de la lucha sindical en todo el mundo. La II Internacional hizo un llamamiento a todos los sindicatos del mundo pata que se adoptara el 1 de mayo como día de huelga oficial en conmemoración de los acontecimientos de Chicago. 

En el siglo XX diversos países fueron añadiendo esta fecha a su calendario de festividades, especialmente al generalizarse el estado de bienestar. Incluso el Vaticano decidió que el 1 de mayo sería el día en que se celebraría la fiesta de San José Obrero, logrando así ligar una festividad religiosa con un hito sindical. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *