¿Qué fue la Desbandá? La masacre de la población civil entre Málaga y Almería en la Guerra Civil Española
¿Qué fue la Desbandá? La masacre de la población civil entre Málaga y Almería en la Guerra Civil Española
La Desbandá, el momento en el que miles de personas murieron en lo que algunos llamaron «la carretera de la muerte» entre Málaga y Almería, es uno de los capítulos de la Guerra Civil que durante décadas se quedó enterrado bajo el silencio. Era febrero de 1937, y lo que pasó entre estas dos ciudades andaluzas sigue siendo una herida abierta en la memoria colectiva.
¿Qué fue exactamente la Desbandá durante la Guerra Civil Española?
Decenas de miles de personas huyendo al mismo tiempo, todos por la misma carretera. Eso fue la Desbandá, el mayor éxodo de civiles que vio España durante toda la guerra. Cuando Málaga estaba a punto de caer en manos de los ejércitos golpistas, en febrero del 37, los malagueños se echaron a la carretera hacia Almería —más de 200 kilómetros por la costa— porque era el único camino que les quedaba para tratar de huir de la represión. Familias enteras cogieron lo poco que pudieron cargar y salieron corriendo, literalmente.
La gente había escuchado por la radio a Queipo de Llano prometiendo venganza sin concesiones, y muchos ya sabían de primera mano lo que había pasado en otros pueblos tomados por los sublevados. Nadie quería quedarse a averiguar si las amenazas eran reales. Los malagueños, que conocían perfectamente el carácter vengativo del general por sus charlas radiofónicas (las famosas «charlas» de Queipo), tomaron la decisión más difícil de sus vidas: abandonarlo todo y echar a andar hacia lo desconocido.
¿Por qué se produjo el éxodo masivo de Málaga a Almería?
Todo empezó el 3 de febrero cuando las tropas de Franco, con ayuda de los italianos, comenzaron su ataque sobre Málaga. La defensa republicana, totalmente desbordada, era un desastre —mal organizada, sin recursos, prácticamente inexistente— y se vino abajo en cuestión de días. Pero el verdadero motivo del pánico no fue solo la caída militar de la ciudad.
Lo que realmente aterrorizó a la gente fueron las charlas de Queipo de Llano por Radio Sevilla. Ese hombre prometía cosas terribles, y la gente ya había visto lo que pasaba en otros sitios conquistados: fusilamientos, venganzas, familias enteras desaparecidas. Los malagueños miraron la carretera hacia Almería y vieron su única salvación. Las autoridades republicanas estaban completamente desbordadas y no pudieron organizar nada parecido a una evacuación ordenada. Miles de familias —abuelos, madres con bebés, niños pequeños— se lanzaron a la carretera prácticamente con lo puesto, esperando llegar a Almería donde todavía ondeaba la bandera republicana. Lo que no sabían es que esa carretera se convertiría en su peor pesadilla.



¿Cuándo comenzó la Desbandá y cuánto tiempo duró?
El 6 de febrero del 37 empezó el éxodo masivo. Los primeros grupos comenzaron a salir de Málaga cuando se corrió la voz de que las tropas de Franco estaban a las puertas. Pero el caos total llegó el día 7, cuando Málaga cayó definitivamente. Ese día, la carretera se llenó de gente como nunca antes se había visto.
Durante aproximadamente una semana, hasta mediados de febrero, la carretera fue un río humano interminable. Los más afortunados llegaron a Almería en dos o tres días agotadores. Otros tardaron una semana entera en recorrer esos 200 kilómetros —una semana caminando por terreno montañoso, sin comida, con niños pequeños, bajo el sol y la lluvia—. Y muchos se quedaron por el camino.
La dureza del camino no fue el principal problema. Desde la costa, los barcos sublevados bombardearon a la población que intentaba escapar, al tiempo que la aviación ametrallaba la carretera en vuelos rasos y letales. La gente tenía que esconderse constantemente, buscar refugio entre las rocas, esperar a que pasaran los aviones… Cada ataque significaba más retraso, más agotamiento, más desesperación. Algunos testimonios hablan de personas que simplemente se sentaban en la cuneta y ya no podían levantarse más.
¿Cuántas personas participaron en este éxodo de la población civil?



Los historiadores hablan de entre 100.000 y 150.000 personas —prácticamente un tercio de toda la población de Málaga y los pueblos de alrededor. Una de cada tres personas decidió que era mejor arriesgarse en la carretera que quedarse. Gente corriente que había tenido la mala suerte de vivir en el lado «equivocado» cuando estalló la guerra. Las amenazas de Queipo de Llano por la radio habían calado hondo, y las noticias de lo que pasaba en otros pueblos conquistados corrían como la pólvora.
Toda esa masa humana —ancianos que apenas podían caminar, mujeres embarazadas, niños de pecho— se convirtió en objetivo militar. Algunos historiadores dicen que fue uno de los primeros ejemplos en Europa de un ataque planificado contra civiles. Un ensayo macabro de lo que vendría después de forma masiva en la Segunda Guerra Mundial.
¿Cómo se desarrolló la masacre en la carretera Málaga-Almería?
La carretera costera, que en condiciones normales ya era complicada —serpenteando entre acantilados y el mar—, se convirtió en una ratonera perfecta. No había escapatoria posible.
Por detrás venían las tropas persiguiendo a los que huían. Desde el mar, los cruceros Baleares y Almirante Cervera disparaban sin parar contra la muchedumbre. Y desde arriba, los aviones italianos y alemanes se turnaban para ametrallar a la gente. Era un ataque coordinado desde tres frentes contra personas que solo llevaban mantas y algún mendrugo de pan.
Los supervivientes cuentan historias de madres que perdían a sus hijos entre la multitud y nunca más los volvían a ver, ancianos que se quedaban sentados en la cuneta porque ya no podían más y les decían a sus familias que siguieran sin ellos, cadáveres por todas partes… En las zonas donde la carretera se estrechaba, como cerca de Motril o Torre del Mar, fue especialmente horrible. La gente no tenía dónde esconderse, los acantilados les cerraban el paso, y las bombas caían una tras otra.



¿Qué papel jugaron los bombardeos durante la huida hacia Almería?
Los bombardeos fueron la peor parte de toda esta pesadilla. Los aviones italianos y alemanes — los mismos que luego arrasarían media Europa— volaban tan bajo que la gente podía ver las caras de los pilotos. Pasaban una vez, ametrallaban, daban la vuelta y volvían a pasar.
Además, estaban los barcos bombardeando desde el mar. El Baleares y el Almirante Cervera navegaban pegados a la costa, disparando sus cañones contra los grupos de refugiados. La coordinación entre los ataques del mar y del aire hace pensar que todo estaba planeado. No fue casualidad, no fue un «daño colateral» como dirían ahora. Fue una cacería buscada y sistemática.
La gente intentaba escapar del fuego naval metiéndose tierra adentro, pero entonces quedaban expuestos a los aviones. Si corrían hacia los acantilados para protegerse de los aviones, los barcos los alcanzaban. Era una trampa perfecta, diseñada para matar al mayor número posible de personas. No había un sitio seguro en esos 200 kilómetros de infierno.



¿Qué ocurrió específicamente el 7 de febrero de 1937?
El 7 de febrero grabado a fuego en la memoria de los supervivientes. Málaga amaneció en estado de pánico total. La gente corría por las calles con bultos y maletas, los niños lloraban, las madres gritaban llamando a sus hijos. Era el caos absoluto.
Desde primera hora de la mañana, los aviones ya estaban sobrevolando la carretera, soltando sus primeras bombas sobre los grupos que habían salido el día anterior. A mediodía, cuando las tropas de Franco entraron en Málaga, miles de personas más se lanzaron desesperadas a la carretera. Y entonces empezó el verdadero horror.
Los barcos comenzaron su bombardeo sistemático. Los aviones intensificaron sus pasadas. Las escenas de ese día mostraron familias destrozadas por una bomba, niños de tres o cuatro años vagando solos entre la multitud llamando a sus madres, ancianos tirados en las cunetas que ya no podían seguir… Los testimonios hablan de un ruido constante: explosiones, gritos, el zumbido de los aviones, el llanto de los niños. Durante horas y horas, sin descanso.
Lo único que importaba era seguir andando hacia el este, hacia Almería. Paso a paso, metro a metro, intentando sobrevivir a lo que muchos supervivientes describieron como «el día más largo de sus vidas».
¿Qué tropas participaron en los ataques a la población civil?



En esta masacre contra civiles desarmados participaron tanto las tropas de regulares españoles como los soldados italianos enviados por Mussolini y pilotos de la Alemania nazi. Por tierra venían los regulares marroquíes y la Legión —las tropas más temidas del ejército de Franco—, persiguiendo a los que huían y capturando a los rezagados. Estas unidades tenían fama de no hacer prisioneros, y la gente lo sabía.
Desde el mar, los cruceros Baleares y Almirante Cervera, los buques más modernos de la armada franquista, disparaban sus cañones contra la carretera. Los marineros podían ver perfectamente a quién estaban disparando —la carretera pasa pegada al mar en muchos tramos— pero seguían bombardeando.
Y desde el aire, los italianos mandaron su Aviazione Legionaria con cazas Fiat y bombarderos Savoia-Marchetti. Los alemanes pusieron aviones de la Legión Cóndor, la misma que después arrasaría Guernica. España se había convertido en el campo de pruebas de las potencias fascistas, y los malagueños fueron los conejillos de indias de sus nuevas tácticas de guerra total.
Todo esto bajo las órdenes del general Queipo de Llano, que desde Sevilla seguía lanzando sus soflamas por la radio, jactándose de la «limpieza» que estaban haciendo.
¿Quiénes fueron las principales víctimas de la Desbandá de 1937?



Las víctimas de la Desbandá fueron gente normal y corriente que tuvo la desgracia de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. La mayoría eran mujeres, niños y ancianos —los hombres en edad militar o estaban en el frente o habían sido detenidos—. Maestros de escuela que habían enseñado a leer a los hijos de los obreros, funcionarios del ayuntamiento que habían seguido trabajando bajo la República, sindicalistas… Los barrios obreros de Málaga se vaciaron completamente. Familias enteras del Perchel o de la Trinidad cogieron a sus niños y echaron a andar. También venían campesinos de los pueblos de alrededor que habían apoyado la reforma agraria. Todos sabían lo que les esperaba si se quedaban.
Pero lo más cruel fue cómo la muerte se cebó con los más débiles. Los bebés que murieron de frío en brazos de sus madres. Los ancianos que no pudieron seguir el ritmo y fueron abandonados —con todo el dolor del mundo— por sus propias familias que tenían que elegir entre quedarse a morir todos o seguir para salvar a los niños. Los enfermos que habían sido sacados de los hospitales y que obviamente no resistieron la caminata. Gente que no tenía nada que ver con la guerra más allá de haber nacido en Málaga.
¿Cuántas personas fallecieron durante este episodio?
Probablemente nunca sabremos con exactitud cuántas personas murieron en la Desbandá. Las cifras bailan según la fuente que consultes, y eso ya te dice mucho sobre lo caótico que fue todo.
Hablamos de febrero del 37, en plena guerra, con 150.000 personas huyendo en estampida por una carretera de 340 kilómetros. Los ataques venían por tierra, mar y aire. Era el caos total, y esto dificulta el tratar de reconstruir el número de fallecidos. Las estimaciones más conservadoras hablan de entre 3.000 y 5.000 muertos. Otros estudios suben la cifra a 10.000. Y algunas investigaciones recientes sugieren que pudieron ser hasta 15.000 personas. La horquilla es enorme, pero piensa en las circunstancias: muchos cuerpos nunca se identificaron, otros se los llevó el mar, y había gente que moría días después por las heridas o el agotamiento. El hecho de que durante las décadas del franquismo este acontecimiento fuera ocultado y silenciado de forma voluntaria no ayuda a arrojar luz sobre las cifras.
El testimonio más valioso que tenemos es el del doctor Norman Bethune, un médico canadiense que estaba allí y lo vio todo. Su libro «The Crime on the Road Malaga-Almeria» es escalofriante. Él fue uno de los pocos extranjeros que documentó lo que estaba pasando, y gracias a él sabemos muchos detalles que de otra forma se habrían perdido.
Muchos cadáveres quedaron sin identificar, tirados en las cunetas o entre las rocas. Familias enteras desaparecieron sin dejar rastro. Había gente que se tiraba al mar intentando escapar de las bombas y nunca más se supo de ellos. Y luego estaban los que llegaron a Almería pero murieron días después, agotados, enfermos, destrozados por lo que habían vivido.
La Desbandá fue una muestra brutal de lo que significa atacar deliberadamente a población civil. Una carretera, una sola carretera de escape, convertida en una galería de tiro. Un episodio tan terrible que durante décadas nadie quiso hablar de él, y los que quisieron fueron silenciados por unas autoridades franquistas que jamás reconocieron el crimen.
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Qué río humano interminable de información tan macabra. Me sorprende que hasta 200 kilómetros de horror no hayan sido suficientes para disuadir a algunos de la Desbandá. ¡Qué valentía demostraron esas madres con los niños, y qué estrategia tan eficiente de los bombardeos! Resulta que la guerra es un juego de cat and mouse por tierra, mar y aire, pero con menos gato y más gente corriendo desesperada. Si algo me llama la atención es cómo los historiadores siguen discutiendo si eran 3.000 o 15.000 muertos; seguro que la cifra real está escondida entre una roca y el daño colateral de algún cañón. ¡Un verdadero ensayo macabro para el futuro de la guerra total!quay random
Qué río humano interminable tan desagradable mustian los que vivieron la Desbandá. Es como una parodia de un viaje de fin de curso, pero con mucho más sol, menos comida y gente disfrazada de soldados haciendo el paseo. ¡Qué estrategia tan original! Atacar a la gente que apenas puede caminar, ni siquiera con armas, ¡fue un verdadero ensayo macabro de lo que vendría! Lo de Queipo de Llano por la radio, ¡qué vendedero tan persuasivo! Málaga se vació casi por completo, ¡menos mal que los barrios obreros pudieron escapar! Aunque claro, con tan mala suerte para estar en el lugar equivocado… ¡Un día más largo de la vida que nadie querría repetir!tải video YouTube
Qué increíble leer sobre la Desbandá, un verdadero espectáculo de la guerra civil. ¡Qué plan tan original! Seguro que los historiadores ya se están reíndo ahora viendo cómo intentamos ocultar esas 15,000 muertes entre el caos de las cifras. Un auténtico masterclass en planificación estratégica, ¡un verdadero ejemplo de cómo las cosas pueden volverse feas! Málaga, que no paraba de dar pelea, terminó con una huida digna de una película de Hollywood mal producida. Los supervivientes deben haber pensado que el día más largo de sus vidas fue solo el principio. ¡Un auténtico drama!アイム ノット ヒューマン
Qué pesadilla tan bien contada. ¡Un verdadero espectáculo de desbandada y planificación bélica contra civiles! Es lo que tiene cuando te decides a cambiar de bando en plena guerra: te encuentras con la limpieza que promete Queipo y una carretera que se convierte en tu última parada. Los historiadores ya lo dicen, ¡fue un ensayo macabro! Me sorprende que no haya más gente en el sitio recordando esta desbandá. Seguro que en Málaga dan clases de historia sobre cómo no se hace. Una lección bien dura de los tiempos que corren, o que no corren, según sea el caso.quay random