¿Cuál fue el primer estadio del Atlético de Madrid?

¿Cuál fue el primer estadio del Atlético de Madrid? 

 

Los estadios de fútbol en Madrid

Si hace unos años hubiéramos preguntado a un madrileño por los estadios de fútbol que alberga la capital de España, todos responderían que hay tres: el estadio de Vallecas, donde juega el Rayo Vallecano, el Santiago Bernabéu, sede del Real Madrid, y el estadio Vicente Calderón, campo del Atlético de Madrid. Esos tres eran los grandes templos del fútbol que cada fin de semana acogen los delirios y decepciones de miles de aficionados a este deporte, que acuden en masa, previo pago de una suma sustanciosa, a ver a sus equipos batirse con el rival. El Vicente Calderón fue abandonado y el Atlético de Madrid se trasladó a un nuevo estadio, el llamado Wanda Metropolitano, a las afueras de la ciudad, aunque el corazón colchonero siempre permanecerá en parte a las orillas del Manzanares. 

Sin embargo, estos tres estadios no son los únicos que han existido en Madrid, una ciudad en la que el fútbol arraigó muy pronto entre la población, que se aficionó rápidamente a practicarlo y a disfrutar de su contemplación. El origen del moderno fútbol se encuentra en Inglaterra, país en el que tanto la aristocracia como los obreros comenzaron a practicar este deporte en sus tiempos de ocio. Fueron, en consecuencia, los empresarios españoles que tenían contactos con el mundo anglosajón y los propios ingleses que se desplazaron a España por motivos de negocio quienes importaron este deporte a la Península Ibérica. No es de extrañar que las regiones de Huelva, con sus minas explotadas por empresas inglesas, y Bilbao, con sus altos hornos de capital británico, fueran las primeras en organizar equipos de fútbol con cierta continuidad.

En Madrid el fútbol comenzó a practicarse de forma tímida al principio, y con gran pasión después, ganando un número creciente de seguidores a medida que pasaba el tiempo. A pesar de ello, hasta los años veinte la ciudad no contó con un gran estadio en el que pudiera jugarse al fútbol de forma profesional, tal y como ya se hacía en la Inglaterra del momento. El empresario José María Otamendi, uno de los propietarios de la empresa que, entre otros proyectos, construyó el metro de Madrid, hizo un viaje a Inglaterra y quedó fascinado por las obras del estado de Wembley. A su regreso, decidió que la capital de España debía tener un estadio digno de la grandeza de la ciudad, y convenció a sus hermanos, empresarios también, para que financiaran la construcción del primer gran campo de fútbol de la urbe. Se encargaron las obras al arquitecto José María Castell, que diseñó un edificio con capacidad para veinticinco mil espectadores. A pesar de que eran tiempos difíciles desde el punto de vista político, la neutralidad de España en la Primera Guerra mundial permitió que entrara en el país una gran cantidad de dinero, por lo que las obras del estadio pudieron llevarse a cabo sin excesivos problemas. 

El primer estadio del Atlético de Madrid

El espacio elegido para levantar el nuevo estadio fue la zona de Cuatro Caminos, una barriada obrera que por entonces tenía una densidad de población muy baja y disfrutaba de grandes solares abiertos. Tras varios años de obras, nació el Stadium Metropolitano, que fue inaugurado el 13 de mayo de 1923 con un partido entre el Athletic Club, la semilla de la que nacería posteriormente el Atlético de Madrid, y la Real Sociedad, con presencia de numerosos miembros de la familia real. 

Aunque en un principio el estadio había sido construido para ser utilizado por todos los equipos de la capital, muchos de los cuales hoy ya han desaparecido, el Real Madrid pronto se desmarcó del proyecto por tener pretensiones más ambiciosas. Fue en 1924 cuando el presidente del Athletic, por entonces Juan de Estefanía, consiguió un contrato exclusivo para que su equipo hiciera uso del Metropolitano, quedando el estadio ligado ya para siempre a esta entidad. Los problemas económicos por los que atravesó el club hicieron, sin embargo, que en ocasiones tuvieran que jugar en otros lugares, al no poder satisfacer las cantidades exigidas por los propietarios del estadio en concepto de alquiler.

Como ocurrió con todos edificios de Madrid, la Guerra Civil dejó su devastadora huella en el Metropolitano. Los bombardeos por parte de la aviación y la cercanía del frente, estabilizado en la cercana Ciudad Universitaria, hicieron que el estadio quedara severamente dañado durante la contienda. Fue el Ejército del Aire el responsable de la reconstrucción del estadio, cuyos terrenos había comprado. Fue entonces cuando se fusionaron el antiguo Athletic Club y el Aviación Nacional, naciendo así el Atlético Aviación, que sería el nuevo titular del Metropolitano en los difíciles tiempos de la posguerra. El estadio fue inaugurado de nuevo en 1943 con un partido contra el Real Madrid en el que ganaron los rojiblancos por un gol de diferencia. 

A medida que pasaron los años, el Atlético Aviación, convertido ya en Atlético de Madrid, puso sus ojos en un nuevo espacio, a orillas del Manzanares, para construir un nuevo y más moderno estadio. En 1966, el equipo se trasladó al nuevo estadio, el bautizado como Vicente Calderón, sellando la suerte del viejo Metropolitano. Éste fue derruido, y en su lugar se alzaron numerosos edificios de oficinas y viviendas, no quedando hoy ni rastro del estadio que tantas tardes de buen fútbol ofreció a los madrileños.   

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