El misterio de la muerte de Tutankamón. ¿Cómo murió el faraón Tutankamón a los 19 años?
El misterio de la muerte de Tutankamón. ¿Cómo murió el faraón Tutankamón a los 19 años?
La muerte del faraón Tutankamón es uno de los momentos históricos que más atención ha atraído de historiadores y simples aficionados, hasta el punto de que hay tanto publicado sobre el tema que cuesta diferenciar la reconstrucción histórica de las simples invenciones. Desde que el arqueólogo británico Howard Carter abrió aquella tumba en el Valle de los Reyes en 1922, el mundo entero quedó hipnotizado por las riquezas que allí se encontraron y la belleza del ajuar funerario con el que Tutankamón fue enterrado. Pese a todo, más de cien años después sigue habiendo dudas acerca de qué le pasó a este muchacho de la Dinastía XVIII. Incluso con toda la tecnología que tenemos hoy en día, y después de que grandes nombres como el famoso egiptólogo Zahi Hawass hayan tratado el asunto asunto, la verdad se resiste a salir a la luz.
¿Cuáles son las principales teorías sobre la causa de muerte del faraón Tutankamón?
Desde que encontraron la tumba de Tutankamón en el Valle de los Reyes, los expertos han esbozado todo tipo de hipótesis: han usado todo tipo de artilugios modernos – desde análisis de ADN hasta máquinas de tomografía computarizada que te dejan ver hasta el último hueso. Y pese a toda esa tecnología, todavía no han conseguido ponerse de acuerdo. Por supuesto, mucho se ha avanzado desde los tiempos de Carter, cuando solo podían especular mirando la momia. En estos momentos hay tres hipótesis principales acerca de qué pudo acabar con la vida de este joven faraón: la malaria, un accidente de carro, o un asesinato político. Analizaremos las tres posibilidades.

¿Fue la malaria la causa de muerte de Tutankamón?
La teoría de la malaria tiene bastante peso científico. En 2010, un grupo de investigadores internacionales, con Zahi Hawass, egiptólogo de larga experiencia, a la cabeza, publicó un interesante hallazgo: habían encontrado rastros del Plasmodium falciparum en los tejidos del cuerpo de Tutankamón. En el Antiguo Egipto, donde el Nilo favorecía la proliferación de mosquitos y otros insectos, la malaria era muy común y podía convertirse en una pandemia.
Lo que hace esta teoría aún más creíble es que Tutankamón posiblemente tenía el sistema inmune muy afectado antes de caer enfermo. Era como si su cuerpo fuera una fortaleza con las murallas agrietadas, y la malaria fue el ejército invasor que encontró la puerta abierta. Los expertos dicen que en aquellos tiempos, sin medicinas modernas, una infección grave de malaria era prácticamente una sentencia de muerte, más si el afectado estaba especialmente débil por haber sufrido alguna herida o estar recuperándose de alguna enfermedad.
¿Pudo un accidente de carro causar la muerte del joven faraón?
La teoría del accidente de carro tuvo su origen en el hecho de que Carter encontró varios carros desarmados en el interior de la tumba de Tutankamón. No eran cualquier cosa, eran carros ceremoniales. Pero lo que realmente llamó la atención fueron las tomografías que le hicieron a la momia. Resulta que el rey tenía una fractura bastante grave en el fémur izquierdo, justo el tipo de lesión que una se haría si se cayera de un carro a toda velocidad. Los carros eran vehículos que podían resultar muy inseguros si a la poca pericia se unía la mala suerte. Un bache en el camino, un giro brusco persiguiendo una gacela, y el auriga o su pasajero podían salir gravemente heridos.
Entre los objetos funerarios también encontraron un montón de bastones, por lo que muchos expertos han apuntado a que el muchacho probablemente necesitaba ayuda para caminar después del accidente. Hawass menciona que hay pinturas de la época que muestran a Tutankamón cazando desde su carro, lo que, aunque bien podía ser una escena tópica de los faraones, podría indicar que al faraón le era especialmente grata esta actividad. Era joven, probablemente un poco temerario como todos los adolescentes, y las cacerías eran un ejercicio perfecto para la realeza. Si se fracturó el fémur, en aquella época sin antibióticos, una herida abierta era básicamente una invitación a todo tipo de infecciones que pudieron o acabar con él o debilitarlo lo suficiente como para que una poco oportuna malaria terminara de quebrar su salud.



¿Existió un posible asesinato del faraón egipcio?
La teoría del asesinato es, sin embargo, la más impactante. Todo empezó con una radiografía de 1968 que mostraba algo raro en el cráneo del faraón: un pedacito de hueso suelto. La conclusión fue inmediata: Tutankamón murió tras un fuerte golpe en la cabeza propinado por alguien con malas intenciones. Estaríamos, en consecuencia, ante un asesinato político que se explicaría en medio de la turbulenta situación de los últimos faraones de la Dinastía XVIII.
Hay que tener en cuenta que Tutankamón llegó al poder después de su padre, Akhenatón, un faraón que quiso cambiar toda la religión egipcia de la noche a la mañana (la llamada por a historiografía herejía de Amarna), lo que le atrajo la oposición de las castas sacerdotales y ocasionó finalmente su caída. El joven rey tuvo que deshacer todo ese embrollo y volver a las tradiciones antiguas. En este contexto, no resulta inverosímil que se organizara un complot para asesinar al faraón.
Sin embargo, los estudios más recientes han refutado esta teoría. Cuando en 2005 le hicieron tomografías más detalladas, descubrieron que ese fragmento de hueso probablemente se soltó durante el proceso de momificación, por lo que fue fruto de una manipulación posterior a la muerte. Además, no encontraron ni un solo signo de violencia en el cuerpo que pudiera confirmar un asesinato. Así que, aunque suene emocionante, la mayoría de los expertos hoy día descartan esta teoría.
¿Qué reveló el análisis de la momia de Tutankamón realizado por investigadores de la Universidad de El Cairo?
El trabajo que hicieron los investigadores de la Universidad de El Cairo con la momia de Tutankamón, así como con los cuerpos embalsamados de otros miembros de su familia, han arrojado resultados muy interesantes. Un equipo completo de científicos – médicos, arqueólogos, genetistas – todos trabajando juntos en un proyecto interdisciplinar con momias de una misma familia. Usaron toda la tecnología que se puedan imaginar: tomografías de alta resolución que te dejan ver cada detalle, radiografías digitales y pruebas de ADN.
Estas nuevas técnicas permiten trabajar con las momias de forma poco invasiva y sin dañar sus delicados tejidos. Los antiguos embalsamadores hicieron un trabajo tan bueno que, después de más de 3,000 años, todavía hay mucho que preservar. Con el doctor Hawass supervisando todo el proceso, estos investigadores reconstruyeron a Tutankamón en un modelo de tres dimensiones. Los resultados, que fueron dados a conocer al gran público en National Geographic, pintaron un cuadro bastante triste: el pobre chico tenía todo tipo de dolencias: enfermedades congénitas, problemas en los huesos, infecciones. Este estudio fue clave porque por fin teníamos datos duros y empíricos, no solo especulaciones. Cambió completamente nuestra forma de entender este misterio milenario y permitió descartar hipótesis si n base científica alguna.



¿Qué enfermedades congénitas padecía el faraón Tutankamón?
Cuando los expertos de El Cairo empezaron a revisar la momia con estas tecnologías, se encontraron con un catálogo de problemas médicos que arrojaron luz sobre los últimos momentos de vida del faraón. Para empezar, Tutankamón tenía pie equinovaro bilateral – o sea, pie zambo en ambos pies, lo que le habría hecho caminar con dificultades. Eso explica por qué Carter encontró tantos bastones en la tumba. No eran solo decoración; el chico los necesitaba de verdad desde antes de haber tenido cualquier accidente en carro.
También tenía escoliosis, una dolencia que supone la malformación de la columna vertebral. Y por si fuera poco, descubrieron que tenía labio leporino. Todas estas condiciones juntas sugieren algún tipo de problema genético serio que se ha documentado en otras familias con enlaces y descendencia entre miembros del mismo linaje.
Hawass y su equipo creen que todas estas condiciones dejaron a Tutankamón con las defensas por los suelos. Cualquier infección que para una persona sana sería molesta, para él podía ser mortal.
¿Qué información aportó la prueba de ADN sobre la salud del faraón?
Las pruebas de ADN permitieron confirmar lo que muchos sospechaban: sí, era hijo del faraón Akhenatón. Además, el equipo internacional, con gente de la Universidad de El Cairo y supervisado por Hawass, encontró lo que ya hemos comentado: rastros genéticos del parásito de la malaria. Y no cualquier malaria, sino la Plasmodium falciparum, la más letal de todas. El análisis genético mostró que el faraón tenía marcadores de múltiples trastornos congénitos, confirmando lo que ya sospechábamos: generaciones de matrimonios entre familiares le pasaron factura. Los genetistas encontraron secuencias de ADN que indicaban problemas con el sistema inmunológico. Tutankamón no necesitaba que lo asesinaran; su propio cuerpo era su peor enemigo.
¿Qué fracturas y lesiones se encontraron en el cuerpo momificado?
Faltaba analizar las condiciones físicas externas del joven faraón. Cuando los forenses modernos se pusieron a examinar la momia con sus tomografías y radiografías de última generación, se centraron en la ya citada fractura en el fémur izquierdo. No era una fractura cualquiera: mostraba signos de infección y necrosis, lo que significa que el hueso se estaba muriendo. Y lo más importante: no había señales de que hubiera empezado a sanar, por lo que la lesión tuvo que producirse no mucho antes de la muerte.
Este tipo de fractura es la que te haces cuando algo te golpea muy fuerte, como caerte de un carro a toda velocidad. Los investigadores de El Cairo también encontraron fracturas en las costillas y daños en el esternón, aunque aquí viene el debate: ¿fueron antes o después de morir? Los embalsamadores egipcios podían llegar a ser bruscos con los cuerpos y especialmente con las partes que no era necesario conservar, así que no podemos estar seguros.
También encontraron la fractura en el cráneo que alimentó las teorías conspirativas durante años. Pero Hawass y su equipo determinaron que probablemente fue causada por los embalsamadores cuando estaban preparando el cuerpo.
Las tomografías mostraron además artritis en varias articulaciones. ¿Artritis a los 19 años? Todo apuntaba a que el cuerpo de Tutankamón estuviera envejeciendo a velocidad superior a la natural. La combinación de todas estas lesiones, especialmente esa fractura femoral infectada, nos da una imagen bastante clara: sin antibióticos en el Antiguo Egipto, una fractura abierta e infectada era básicamente una sentencia de muerte, aunque uno fuera el soberano de las dos tierras.



¿ Cómo murió el faraón Tutankamón?
A la luz de todos estos hallazgos, podemos concluir que el rey Tutankamón fue un hombre débil y enfermizo, con problemas de movilidad debido a malformaciones y a la fragilidad de sus huesos. Es probable que algún tipo de accidente, que pudo o no estar relacionado con una caída desde un carro, le ocasionara una grave infección en una pierna que arrasó ya sus maltrechas defensas. Estando ya debilitado, se contagió de la malaria, que fue en última instancia lo que llevó a Tutankamón a la tumba cuando aún no había cumplido los 20 años.
¿Por qué la muerte prematura de Tutankamón a los 19 años causó tanto impacto en el Antiguo Egipto?
La muerte de Tutankamón a los 19 años fue como un terremoto político en el Antiguo Egipto. Este chico había llegado al trono con apenas 9 años, en medio de un caos total después de que su padre, Akhenatón, intentara cambiar por completo toda la religión egipcia. El impacto fue brutal porque Tutankamón representaba un regreso a la normalidad después del experimento religioso de su padre. Los sacerdotes tradicionales habían recuperado su poder, los templos volvían a funcionar, y el pueblo podía adorar a sus dioses de siempre. Su muerte prematura dejó un vacío de poder enorme y seguramente con Egipto sumido en el riesgo de una guerra civil.
Además, morir tan joven sin dejar herederos era visto como una maldición de los dioses. En una sociedad donde el faraón era considerado un dios viviente, su muerte prematura sacudió los cimientos mismos de la cosmovisión egipcia. No era solo perder un rey; era como si el orden cósmico se hubiera roto. Por eso su muerte causó tanto revuelo y por eso, miles de años después, seguimos obsesionados con descubrir qué le pasó realmente a este joven rey que tuvo la mala suerte de vivir en tiempos interesantes.
Fue su visir Ay, el hombre que lo había aupado al trono y el que supervisó todos los aspectos de su reinado, quien subió al trono de Egipto, evitando conflictos mayores y logrando que la estabilidad se mantuviera durante unos años más.
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